Cualquier empleado que pueda ser reemplazado, merece serlo.


La afirmación suena dura, y de hecho lo es, pero, en qué escenario?
Una empresa que apunte a la optimización en la utilización de los recursos, debe plantear también un escenario ideal en la explotación de los recursos humanos. En función de esto, es aplicable la frase.

La actual era tecnológica, sumado a la proliferación de redes sociales, sumado a la globalización de las empresas, termina arrojando un resultado negativo en términos de diferenciación basada en ventajas competitivas fácilmente imitables.
Hoy una línea de producción, un plan de capacitación, una imagen, y hasta un excelente producto, no son ventajas sustentables.

La diferencia pasa a estar en mano de cada uno de los integrantes de la empresa, en sus ideas, sus aportes, y su deseo de mejora continua.
Originalmente se decía que “la diferencia está en la gente”, pero si no gestionamos bien ese recurso, es un factor demasiado volatil como para confiarle el futuro de una organización.

Si a ello sumamos el cambio en las percepción es, los valores, las vivencias, los deseos, etc. De la propia gente, hace que el cambio en esa gestión de recursos humanos deba adaptarse a los tiempos que corren.

Hoy no basta con obtener dedicación, obediencia y capacidad, esos pasaron a ser commodities humanos, que los hacen fáciles de reemplazar y a muy bajo costo.

Las empresas deben apuntar al compromiso, a la creatividad, y a la búsqueda de superación continua, que son atributos que no todos los empleados demuestran.

Lo primero es brindar las herramientas para que quien posea esas cualidades latentes, pueda manifestarlas.
Lo segundo es hacer un seguimiento y canalización de esas habilidades para que vayan de la mano con los intereses de la empresa.
Lo tercero es una medición basada en estándares organizacionales cada vez más altos.

Una vez que las condiciones estén dadas, quién no aproveche la oportunidad, y quede debajo de los estándares buscados, debe ser reemplazado.

El costo no se debe medir en términos de valor monetario del reemplazo, sino en términos de costo de permanencia de un empleado que no acompaña la intención de desarrollo de la empresa hacia una organización realmente capaz de generar una ventaja competitiva a lo largo del tiempo.

Es algo tan difícil de asimilar, como importante de llevar a cabo, ya que plantea el punto de partida necesario para acompañar las tendencias mundiales en cuanto a gestión de empresas.

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About Lic. Jorge Asad Elías

Lic. en Administración, orientado durante toda su vida laboral a especializarse en ventas, negociación, comercialización, y liderazgo.

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