No se puede motivar desde los intereses propios.


Motivar desde los intereses propios, es otro de los grandes errores de las gerencias “antiguas”.
No es lógico pensar que a otra persona, la motive mi desarrollo, mi progreso, mi bienestar. Eso funciona cuando las relaciones se basan en el afecto, el cariño, el amor.
Las relaciones laborales, tiene un factor en el medio que es el interés.
La gran mayoría de las personas inmersas en el mercado laboral, esperan obtener algo a cambio de entregar algo. Y así funciona.
El trabajo no es beneficencia.

Entonces. Qué les ofrecemos a los trabajadores, para que logren SU desarrollo?
La clave es: brindar las posibilidades a los integrantes de una empresa, para gestionar su progreso personal, de tal manera que ello lleve a las personas a entregar el máximo de sus capacidades en función de los intereses de la empresa.

Es decir: cumpliendo sus objetivos, van cumpliendo los de la organización.

Es un desafío?
Por supuesto que lo es!
Vaya si es complicado. Si partimos del punto que muchas empresas no tienen en claro sus objetivos, cómo van a poner su atención en los de sus empleados?
Incluso si los objetivos organizacionales fueran claros, es un error pensar que “los empleados deben cumplirlos, porque para eso se les paga”.
No señores, cada empleado, de cada sector, en todos los niveles jerárquicos, es una persona con deseos de evolución.
Quien no desee evolucionar, es simplemente porque no reconoce la posibilidad de hacerlo.

Muchas empresas ponen objetivos, y piden su cumplimiento, esperando que los empleados los tomen como propios. Esto empeora, cuando los empleados deben dejar de lado sus objetivos personales, para alinearse con otros que no le pertenecen.

Dónde está la solución?
En cada persona, en cada empleado, en cada integrante de la empresa.
Un empleado que vea cumplido un deseo personal, gracias a el cumplimiento de los de la empresa, no tendrá reparos a la hora de emplear el mayor de los esfuerzos, y ese esfuerzo será sincero, sin condicionamientos, porque lo que persigue como objetivo final, es su propia evolución.

Dónde está el inconveniente?
En la mentalidad de quienes tienen que trazar las políticas de RR.HH, y de la empresa en general.
Ellos son los que tienen que dar el primer paso hacia el futuro del management, poner al empleado en el top de la lista de prioridades, y actuar en función de la plena satisfacción de ellos.

Dónde es el comienzo?
En la interacción, en el conocimiento de la gente, en la dedicación por parte de la empresa, del tiempo y el esfuerzo.
Ese es el punto de arranque.
No es posible dar vuelta la página de un día para el otro, pero si es posible empezar con una muestra de los empleados.
Solo hace falta reconocer la falla, convencer se de que el futuro puede dejarnos en el andén, y actuar en consecuencia para evitarlo.

No es imposible, nada lo es, sólo requiere decisión para hacerlo.
Lo importante es saber que mis objetivos, son míos, y me motivan a mí; si quiero que alguien me ayude a conseguirlos, le tengo que ofrecer cumplir los suyos también.

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About Lic. Jorge Asad Elías

Lic. en Administración, orientado durante toda su vida laboral a especializarse en ventas, negociación, comercialización, y liderazgo.

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